Salud

Cuidado con la Hipertensión

Cuidado con la Hipertensión
Es una de las principales causas de muerte en los países desarrollados y emergentes; como México. Pero ¿por qué se desarrolla y cómo podemos evitarla?

Desde 1960 a la fecha, comenzando en los países desarrollados y gradualmente de forma similar en los países en vías de desarrollo como México y los demás de Latinoamérica, las principales causas de muerte de la población en general dejaron de ser las mismas.

Antes de 1960, las principales causas de muerte eran enfermedades transmisibles como las resultantes de infecciones parasitarias o por virus y bacterias. Sin embargo, hoy en día, en general en todo el mundo, las principales causas de muerte son enfermedades no transmisibles y crónicas. Y las primeras son enfermedades del corazón, también conocidas como enfermedades cardiovasculares (ECV). Como la hipertensión.

De hecho, según el más reciente reporte del Observatorio Mexicano de Enfermedades No Transmisibles (OMENT), la mortalidad por enfermedades hipertensivas aumentó de 16 muertes por cada 100 mil habitantes en 2013, a 18.5 en 2016.

¿Qué es la hipertensión?

En pocas palabras, hipertensión es cuando la presión sanguínea, la fuerza con la que la sangre presiona contra las paredes de las arterias, es demasiado alta. Una presión normal se considera 120/80.

Cuando esta presión se mantiene alta, aumenta el trabajo que tienen que hacer tanto el corazón como los vasos sanguíneos, limitando su eficiencia en llevar sangre (con oxígeno y demás nutrientes) a todos los tejidos del cuerpo.

Con el tiempo, la fuerza y la fricción de la hipertensión daña el tejido de las arterias. En respuesta a estos daños, placas de colesterol se forman en las fracturas de las paredes vasculares, iniciando el proceso de aterosclerosis, que, con el tiempo, si no se trata, solamente aumenta el problema, fomentando arritmias o ataques cardiacos.

Presión Arterial

Las causas de la hipertensión

Exponencialmente, desde finales de los años 50’s, la prevalencia y la mortalidad por enfermedades no transmisibles como la hipertensión han aumentado. ¿Qué otras condiciones de vida aumentaron al mismo tiempo? El tabaquismo, el consumo de alimentos procesados ricos en carbohidratos y el sedentarismo.

Afortunadamente el tabaquismo ha ido disminuyendo en las últimas décadas. Aunque no lo suficiente.

A pesar de que por un tiempo se aseguró que el causante de los problemas cardiovasculares era el colesterol alto, estudio tras estudio en las últimas décadas han corroborado que el colesterol nunca fue el problema, sino más bien solamente un elemento presente en la escena del crimen, al encontrarse presente en las arterias de personas que mueren de enfermedad cardiovascular.

Ahora sabemos que ese colesterol que fomenta la aterosclerosis que tapa las arterias estará ahí aunque la persona no consuma grasas saturadas (las que hasta hoy muchos siguen vilificando).

El colesterol, y la grasa en general los sintetiza el cuerpo a partir de cualquier alimento que consuma en exceso, especialmente carbohidratos de fácil digestión como harinas y azúcares.

Los carbohidratos más que las grasas

Como lo pone el propio OMENT sobre la relación entre la diabetes y las enfermedades del corazón:

El riesgo de padecer estas enfermedades [cardiovasculares] se debe a que el nivel elevado de glucosa en la sangre incrementa el desarrollo de coágulos que pueden llegar a obstruir los vasos sanguíneos.

Es por esto que no se ha corroborado nunca en realidad que una dieta rica en grasas (y especialmente grasas saturadas) sea causante de problemas cardiovasculares por sí misma.

Como prevenir la hipertensión

La mayoría de las ECVs son prevenibles. Por ejemplo, el 80% de los infartos al miocardio y los accidentes cerebrovasculares (problemas que llegan con la hipertensión) pueden ser evitados si se toman las medidas adecuadas. Para esto, la Sociedad Mexicana de Cardiología recomienda:

Sin embargo, el consejo médico tradicional aun sigue considerando la limitación del consumo de alimentos ricos en grasas saturadas, a pesar de que ya sabemos que no son el problema.

Adopta una dieta baja en carbohidratos

Minimizar el consumo de alimentos ricos en carbohidratos, en especial los procesados comercialmente, lleva a una importante reducción en la presión sanguínea. Solamente por esta razón deberías dejar de consumir alimentos con alto índice glucémico (de glucosa) como harinas, pastas, y especialmente azúcares.

Ahora sabemos que una dieta baja en carbohidratos es más efectiva para disminuir la hipertensión que la combinación de medicamentos con una dieta baja en grasa. Sin embargo, los beneficios de dejar las harinas y las azúcares incluyen muchos más.

  • Una dieta baja en carbohidratos es mejor que una baja en grasas, si quieres perder peso y reducir la circunferencia de tu cintura.
  • Si tienes historial familiar de problemas cardiacos, una dieta baja en carbohidratos es mejor para reducir tu riesgo con el tiempo, ya que la dieta baja en grasas por sí sola no lo hará.
  • Si tienes marcadores inflamatorios elevados en tus pruebas sanguíneas (como Proteína C-Reactiva), esta dieta te ayudará a reducirlos.

Enfermedades Cardiovasculares

Cuida tu corazón

Así que ya sabes cómo cuidar tu corazón: no es evitando las grasas, sino los carbohidratos refinados y la alta y constante liberación de insulina que provocan en el organismo.

Y si tu problema con los carbohidratos es severo, puede que debas considerar además de una dieta baja en carbohidratos (cetogénica, inclusive), o integrar el ayuno intermitente en tus costumbres alimenticias.

 

Referencias
AHA (2016). What is High Blood Pressure?
Bazzano, L., Hu T., Reynolds, K., Yao, L., et al. Effects of Low-Carbohydrate and Low-Fat Diets: A Randomized Trial. Annals of Internal Medicine, 161, 309–318. doi: 10.7326/M14-0180
Bunch, J. (2014). 50 Years of Diets to Prevent Heart Disease: Did They Work? Everyday Health.
Bunch, J. (2016). Low-Fat or Low-Carbohydrate Diet: What’s Best for Your Heart? Everyday Health.
Evans, C., Greenwood, D., Threapleton, D., Gale, C., et al. (2017). Glycemic index, glycemic load, and blood pressure: a systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. American Journal of Clinical Nutrition, 105(5), 1176-1190. doi: 10.3945/ajcn.116.143685
IMCO (2018). Reporte de Actualización de Sistema de Indicadores. OMENT.
INEGI (s.f.). Mortalidad ¿De qué mueren los mexicanos?
OMENT (2018). Complicaciones de la diabetes (Parte I): Introducción y complicaciones macrovasculares.
Santos F., Esteves, S., da Costa Pereira, A., Yancy, W. & Nunez, J. (2012). Systematic review and meta-analysis of clinical trials of the effects of low carbohydrate diets on cardiovascular risk factors. Obesity Review, 13(11), 1048-66. doi: 10.1111/j.1467-789X.2012.01021.x
Sacks F., Rouse I., Stampfer, M., Bishop, L., at al. (1987). Effect of dietary fats and carbohydrate on blood pressure of mildly hypertensive patients. Hypertension, 10(4), 452-60. PMID: 3308702
Yancy, W., Westman, E., McDuffie, J., et al. (2010). A Randomized Trial of a Low-Carbohydrate Diet vs Orlistat Plus a Low-Fat Diet for Weight Loss. Archives of Internal Medicine, 170(2), 136–145. doi:10.1001/archinternmed.2009.492

Nelson Razo

Periodista y blogger de divulgación científica. Estudiante de Nutrición Aplicada enfocado en temas de medicina evolutiva. Experto en branding y marketing digital que disfruta del running y la lectura. Editor de elraptorblog.com. @raptoredge en Twitter.

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