Salud

Estrés, el peor enemigo del sistema inmunitario

El daño emocional de la pandemia de COVID-19 puede ser peor que el contagio; el estrés debilita el sistema inmunológico, lo que hace más peligrosa la infección. Hasta mortal.

La pandemia de COVID-19 es un problema de salud porque es una infección que puede llegar a ser mortal, y porque aunque es especialmente crítica en adultos mayores, también puede cobrar víctimas más jóvenes con sistema inmunitario debilitado o tendencias inflamatorias, principalmente debido a alguna condición crónica.

Sin embargo, esta pandemia es un problema de salud no solamente físico, sino también psicológico. Lo corroboramos con el pánico y la ansiedad que ha causado tanto a nivel personal como poblacional. Y las compras de pánico de papel higiénico son el menor de los problemas que esta ansiedad puede causar. Especialmente cuando tomamos en cuenta que nuestra principal defensa ante una infección como la que provoca el SARS-CoV2 puede debilitarse a causa de esa ansiedad.

La ansiedad es un tipo de estrés

Tanto la depresión como la ansiedad son manifestaciones del estrés. Depresión es estrés o preocupación por el pasado; y ansiedad es estrés por un futuro incierto. El estrés es una respuesta física y mental natural del organismo ante lo que se considera una amenaza. Cuando nos estresamos, procesos fisiológicos entran en acción para ayudarnos a lidiar con la situación.

Pero ese estrés, dependiendo del caso, también puede ser causa directa e indirecta de enfermedades. Y el tipo de estrés que precisamente nos causa la ansiedad por situaciones como la pandemia de COVID-19, es el estrés dañino para nuestra salud. Y además se acumula. Se conoce como estrés crónico.

La relación cerebro-inmunidad

El estrés crónico deprime el sistema inmune, nuestra principal defensa contra las infecciones. Esta es una relación documentada con muchas evidencias desde hace ya varias décadas, pero que hasta hoy sigue estudiándose, ya que con cada estudio nuevo se encuentran más detalles que corroboran la interrelación entre del sistema inmune, el metabolismo y el sistema nervioso.

Inclusive en las últimas décadas está cobrando cada vez más importancia el estudio integral de estos sistemas, que ha generado dos nuevas ciencias, ambas también ligadas, conocidas como neuroinmunología e inmunometabolismo.

En resumidas cuentas, el sistema nervioso, el sistema endocrino (el que administra las respuestas hormonales) y el sistema inmunológico están interconectados en ambas vías, es decir que se influyen entre ellos.

El sistema nervioso, liderado por el cerebro, en respuesta al estrés, manda señales que influyen en el sistema endocrino y, por medio de hormonas, este a su vez influye en el sistema inmunológico. Pero también el sistema endocrino influye en el cerebro, así como lo hace el sistema inmune dependiendo de la situación que se reconoce como estresante.

El estrés y la función inmunitaria

El objetivo útil de la respuesta ante el estrés es evolutivo, y evolucionó principalmente para estar preparados y responder ante las amenazas. Estas amenazas por mucho tiempo fueron físicas, como el ataque de un leopardo. Para esto, cuando un área del cerebro llamada amígdala detecta una situación estresante, la respuesta del cuerpo es generar cortisol, una hormona que pone a trabajar al metabolismo, al sistema nervioso y al sistema inmune para defendernos ante el ataque, o para poder escapar.

Todo lo que esto genera, tanto física como psicológicamente, en situaciones naturales en las que vivieron nuestros ancestros duraba poco tiempo, de manera que pronto el sistema volvía a la normalidad. A esta respuesta se le conoce como estrés agudo. Y evolucionó para ser temporal; para reducir el trabajo de los sistema que no fueran esenciales en el momento, como el sistema inmune.

El problema moderno es que el estrés ya no es el estrés agudo que dura poco tiempo. El problema moderno no es encontrarnos con un leopardo en la sabana. El estrés moderno es leve pero constante, lo que lo vuelve crónico. Y cuando el estrés es constante, el cuerpo se vuelve resistente a las señales hormonales que lo hacen útil.

El estrés debilita el sistema inmune

El estrés y las infecciones

Varios estudios ya han encontrado la relación directa entre el estrés crónico y la inmunosupresión, es decir la reducción de la capacidad de las defensas del organismo antes patógenos como virus y bacterias; y en consecuencia la debilidad ante las enfermedades, como COVID-19.

La activación continua del eje hipotalámico-pituitario-adrenal (HPA), la conexión entre los sistemas nervioso e inmunitario ante la respuesta de estrés crónico, inhabilita la reacción inmune, entre otras razones, reduciendo la respuesta de las células-T y NK sanguíneas, los agentes defensores más efectivos ante las infecciones. En cambio, mantiene los neutrófilos secretando citocinas inflamatorias. Y como ya sabemos, la tormenta de citocinas inflamatorias es la respuesta que hace grave muchas infecciones, como es el caso de COVID-19.

Además, el estrés crónico aumenta las plaquetas, promueve la hipertensión, la aterosclerosis y, por si esto no fuera suficiente, contribuye en la alteración de la flora intestinal, lo que altera el metabolismo y promueve el almacenamiento energético en forma de grasa. Debido a esto, cuando tienes estrés, comes lo ultimo que deberías comer en las circunstancias actuales: comida chatarra rica en harinas, azúcares y aceites hidrogenados. Como donas, nieve o frituras. Y ya sabemos que los azúcares y las harinas también debilitan el sistema inmune.

En otras palabras, el estrés cónico fomenta más inflamación a través del desarrollo de obesidad, resistencia a la insulina y síndrome metabólico. ¿Y qué es lo que hace más difícil defendernos efectivamente de infecciones? Contar con una o varias condiciones metabólicas crónicas.

Mas sobre el tema en este artículo/video:
Cómo mata el nuevo coronavirus SARS-CoV2

El estrés por exceso de información

Antes que la tasa de mortalidad, el problema mayor de esta pandemia de COVID-19 es la abundancia de información que hoy tienen las personas en todo el mundo, gracias al acceso móvil a demasiada información. En teoría este acceso democratizado a la información debería ser bueno. Pero en este caso no lo es, ya que la información que por naturaleza más llama la atención es la sensacionalista y dramática.

La mayoría de esa información es en el mejor de los casos inútil, y en el peor de los casos contraproducente; está diseñada para impactar en nuestra amígdala, activando el eje HPA, y en consecuencia produciendo estrés.

Resumiendo: las personas estresadas están más expuestas a las infecciones y a la severidad de las mismas. Y en el caso del SARS-CoV2, este riesgo puede ser mortal. De modo que, nuestra tendencia natural a querer estar informados sobre los últimos acontecimientos, se convierte en un círculo vicioso que no termina más que en la sobrecarga de ansiedad por la situación; bajando nuestras defensas inmunitarias.

Razón de peso para informarnos solamente de lo útil y necesario. Y nada más. No necesitamos estar al tanto de toda noticia sobre la pandemia de COVID-19.

¿A cuál información le podemos creer?

Entonces ¿cómo saber cuál información consumir? Cerciorándonos de la fuente.

Cuando una nota periodística nos llame la atención porque dice, por ejemplo, que “el coronavirus vive hasta varios días en una superficie”, accedamos a la nota, leámosla y busquemos cuál es la fuente original de dicha afirmación. Si no la encontramos en la nota, es buena señal de que no hay que tomarla en serio.

Y cuando una nota cite el estudio o la investigación en la que está basada, hay que leer la fuente original para ver si es cierto el título que utilizaron para llamar la atención. O al menos identificarla como una fuente fidedigna, seria y de preferencia de primera mano, es decir, de la institución que publicó el estudio, o de los científicos que investigaron.

Si quieres saber más sobre cómo identificar noticias y cuentes fidedignas:
Las dudas sobre el coronavirus

La falta de sueño y el sistema inmune

Recomendaciones para evitar el estrés informativo

Ahora que sabemos la gran influencia que ejerce el estrés sobre nuestro sistema inmunitario, sabemos que necesitamos minimizar nuestra exposición a ese estrés informativo. Aquí unas recomendaciones para comenzar a aplicar lo más pronto posible.

Inicia tu día sin el teléfono y sin noticias

Si eres de las personas que despiertan con el teléfono así como se duermen con él, muy seguramente ya te está afectando el estrés. Puedes negarlo o no darte cuenta, pero la adicción al teléfono es real y una importante fuente de estrés mental que afecta la salud. Porque lo primero que necesitas comenzando el día, no es saber cuántos nuevos confirmados de COVID-19 amanecieron.

Especialmente en estos tiempos de pandemia, aislamiento social y cuarentena, evita consultar tu teléfono a primera hora en la mañana. Para empezar no deberías despertar con el teléfono a lado, y mucho menos consultarlo al menos una hora después de despertar.

Los primeros minutos del día son cruciales para una mente sana y un día productivo, así que en lugar de tomar el teléfono y consultar las noticias o tus feeds de redes sociales, lee, medita, escribe, planea tu día, platica con tu familia, haz el desayuno, toma un baño relajante o haz ejercicio. O varias de estas opciones.

Infórmate sin sobrecargarte

Siguiendo los puntos ya analizados y que abordamos más a fondo en el video de las Dudas sobre la Pandemia, elige solo una o dos fuentes informativas serias sobre el coronavirus, y establece cuando las consultarás solamente dos veces al día. Aprende a ser consciente de los momentos en los que el algo sobre la pandemia está llamando tu atención, cuando deberías estar haciendo otra cosa.

Recuerda que NO NECESITAS ESTAR AL TANTO DE TODO LO QUE TENGA QUE VER CON LA PANDEMIA, sino solamente de lo que te afecta directamente y sobre lo que puedas hacer algo. Lo demás es inútil y es fuente de ansiedad y estrés, que bajarán tus defensas inmunitarias.

Aprovecha el tiempo extra

El Quédate en Casa está haciendo que muchas personas se den cuenta de que tienen mucho tiempo libre. Y lamentablemente muchas de esas personas utilizan ese tiempo libre sobrecargándose de información inútil, o en entretenimiento nada productivo. Esto también refleja estrés, y es señal de una vida que lo fomenta.

Así que, aprovecha la cuarentena para aprender algo nuevo que siempre te ha interesado, o para lo que no habías tenido oportunidad debido a tu rutina diaria normal. Utiliza la principal ventaja útil del acceso a internet: la abundancia de contenido de todo tipo para aprender sobre cualquier tema interesante. Y practicarlo.

Como forma de ocio productivo, practica pasatiempos útiles y relajantes. Ver series en Netflix no cuenta como entretenimiento productivo, a menos que las series que veas sean documentales interesantes. Si tienes acceso a Netflix o YouTube, tienes acceso a tutoriales de casi cualquier actividad que te puede servir de algo en tu vida. Como técnicas para hacer tus propios cubrebocas, por ejemplo. Aprovecha los beneficios del trabajo manual.

Usa las redes sociales para conexión social real

Evita utilizar las redes sociales para perder el tiempo. Algunos le dicen entretenimiento, pero la realidad es que utilizar las redes sociales para otra cosa que nos sea estar en contacto con tus amistades, fácilmente puede convertirse en ociosidad. Y en adicción.

De repente, ya pasaron 20 minutos de estar viendo memes y leyendo las quejas de los demás mientras deslizas tu news feed. Y viendo “noticias” y chismes dramáticos y sensacionalistas que solamente impactarán tu sistema nervioso fomentando el estrés. Y esa no es la parte social de las redes sociales.

Nada de redes sociales o noticias 2 horas antes de dormir

Como sabemos, la falta de sueño afecta la capacidad del sistema inmunitario de lidiar con las infecciones. Y la ansiedad que causan las noticias sensacionalistas puede afectar la calidad del sueño.

Además, estudios han encontrado que la luz de las pantallas de cualquier tipo impide conseguir un sueño completo y reparador. Así que establece un toque de queda para cualquier tipo de pantalla, especialmente esas pequeñas en las que pierdes tiempo de sueño esencial para la salud, tanto física como mental.

Las pantallas no nos dejan dormir.

Estoicos más que nunca

La filosofía del estoicismo, resumida en una sola frase, se trata de entender que lo único que necesitas en tu vida es enfócate en lo que puedes controlar. Y nada más. Cualquier situación que no esté en realidad a tu alcance para modificarla directamente, no merece tu estrés.

Ya sea del pasado, del futuro o del presente, si no puedes controlarlo, déjalo.

En este caso, lo que sí puedes controlar es lo que comes, lo que haces de actividad física, lo que puedes hacer para aplanar la curva, y lo que puedes hacer con tu tiempo libre si te estás quedando en casa. Y aprovecharlo en otra cosa más productiva que no sea estar al tanto de los muertos, los contagiados y las teorías conspirativas que abundan.

Así evitarás el estrés innecesario, el cual, ahora sabes, debilita la habilidad del cuerpo de combatir la infección, con la potencial capacidad de hacer más graves o hasta mortales los casos de infección por el nuevo coronavirus.

Estrés y la neuroinmunología

Referencias
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Nelson Razo

Periodista y blogger de divulgación científica. Estudiante de Nutrición Aplicada enfocado en temas de medicina evolutiva. Experto en branding y marketing digital que disfruta del running y la lectura. Editor de elraptorblog.com. @raptoredge en Twitter.

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