Nutrición

Cuídate de los aditivos en los alimentos

Cuídate de los aditivos alimenticios
La mayoría de los aditivos dañan tu salud. Aprende a reconocerlos en los productos procesados, pero sobre todo a evitarlos en tu alimentación.

Los aditivos alimentarios, o aditivos alimenticios, son cualquier sustancia que se añade a un alimento. Actualmente existen más de 3 mil aditivos creados en laboratorios que se le agregan a los alimentos ultra procesados. Nuestro organismo no está diseñado para digerir tantos aditivos alimentarios y químicos, por esto es importante aprender a leer las etiquetas de los productos, ya que muchos de estos aditivos se relacionan con alergias, migrañas y fatiga; también acidifican el organismo, nos intoxican y enferman poco a poco.

Estos ingredientes se agregan con la finalidad de que los productos sean más rentables económicamente para las marcas, tengan mejor apariencia, duren más tiempo en el anaquel, mejor sabor, y además no puedas dejar de comerlos, es decir, que te provoquen adicción.

Por todas estas razones, es de vital importancia que los reconozcamos y nos alejemos de ellos en la medida de lo posible. A continuación los más comunes y problemáticos.

Jarabe de maíz de alta fructuosa (JMAF o HFCS)

Se encuentra en refrescos, aderezos, dulces, panes, galletas, embutidos, jugos, helados, yogurts, etc. Se elabora a base de maíz, y es más dulce que el azúcar. Algunas de sus consecuencias son el aumento de colesterol LDL (o colesterol “malo”) y posible desarrollo de diabetes.

Además, debido a que nuestro cuerpo lo convierte en grasa, es una de las principales razones de obesidad y otras enfermedades relacionadas con el síndrome metabólico. Se usa mucho en la industria porque es barato, soluble y su almacenamiento y su transporte son sumamente fáciles. También puedes encontrarlo con otros nombres, como fructuosa, sólidos de jarabe de maíz, glucosa-fructuosa, azúcar de maíz, o high fructose corn syrup.

Glutamato monosódico (GMS)

Este aditivo se utiliza como potenciador del sabor (causa adicción), es decir, para que algo que no sabe rico, sepa delicioso. Casi todos los productos lo tienen, consomés en polvo, sazonadores comerciales, comida chatarra, productos congelados, sopas instantáneas, aderezos y productos a base de carne o pescado. Su consumo frecuente puede desencadenar y empeorar problemas de aprendizaje, Alzheimer y Parkinson, sobrepeso y obesidad, cansancio, debilidad, somnolencia, dolores de cabeza frecuentes, depresión, taquicardia y náuseas.

Lo puedes encontrar con los siguientes nombres: levadura autolizada, caseinato de calcio, ácido glutámico, proteína hidrolizada, glutamato monopotásico, caseinato de sodio, proteína texturizada, E-621 y extracto de levadura.

Saborizantes artificiales

Son los ingredientes que no están en el producto, pero a eso sabe. Por ejemplo, si compras una leche “sabor a fresa”, no quiere decir que tenga fresas, sino sustancias químicas que le dan ese sabor (o algo parecido a ese sabor, mejor dicho).

Los encuentras con el nombre de “saborizante artificial”. Evítalos ya que son perjudiciales para la salud.

Edulcorantes artificiales o endulzantes no calóricos

Los más conocidos son aspartame, acesulfame de potasio, sucralosa y sacarina. Normalmente los encuentras en productos light, cero calorías o “de dieta”. Estos aditivos alimentarios generan una sensación dulce, pero no contienen calorías o su aportación calórica es mínima.

También causan adicción, ya que hay evidencia creciente de que pueden aumentar tu antojo de dulces y otros carbohidratos, haciéndote comer más durante el día; por lo que realmente no ahorras consumo de calorías en absoluto.

Conservadores

En primer lugar, se encuentran los nitritos de sodio, los nitratos de potasio, sulfatos y sulfitos. Estos conservadores alargan la vida de anaquel (evitando la reproducción de microbios y bacterias) y dan un lindo color rosa a productos como embutidos, así como buen sabor. Se encuentran principalmente en el tocino, salchichas, chorizos, jamones, salamis, mortadelas, ahumados, y carnes curadas.

Debilitan el sistema inmunológico por que matan colonias de bacterias benéficas de nuestro cuerpo (bifidobacterias y lactobacilos). Según algunas investigaciones por el Programa Nacional de Toxicología de Estados Unidos, los conservadores están relacionados con una gran variedad de problemas de salud, desde simples alergias hasta cáncer.

Come alimentos, no productos

Así que ahora que conoces algunas de las características dañinas de los principales aditivos alimentarios, adopta el hábito de revisar los ingredientes en las etiquetas de los productos procesados, y evita su consumo.

Si deseas saber más sobre las razones para comenzar a comer menos productos procesados y más alimentos naturales, lee este otro artículo.

 

Marlene Rojas

Coach en cambio de hábitos, vegana, y activista por los derechos de los animales y fundadora de Corazón Animalista Tecate. Le gusta cocinar, modelar, leer y promover la salud y el bienestar.

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