Salud

Más ejercicio, más efectividad de la vacuna: estudio

Más ejercicio, mayor efectividad de la vacuna
Más ejercicio, mayor efectividad de la vacuna
Estudio reporta que la actividad física regular mejora la efectividad de la vacuna contra COVID19, en comparación con las personas menos activas.

De muy variadas formas sabemos que el ejercicio es importante para la salud. Una de estas formas es la modulación del sistema inmunitario. Es decir que el ejercicio ayuda a mejorar la función de defensa del cuerpo ante las infecciones. Como las virales.

Como ya vimos en otros artículos, durante la pandemia de COVID-19, siempre fue obvio que lo anterior debería aplicarse de igual forma a la infección por SARS-CoV2. Y estudios de revisión lo propusieron desde el principio, aun antes de contar con suficientes datos epidemiológicos sobre esta pandemia viral en específico.

La vacuna y la salud metabólica

Unas de esas revisiones de evidencia inclusive mostraron que las vacunas contra infecciones respiratorias similares son mucho más efectivas en personas con mejor salud cardio metabólica, al punto de sugerir que en una persona con obesidad y demás problemas del síndrome metabólico, el efecto de las vacunas es menor, con sus efectos durando menos tiempo y protegiendo con menor fuerza. Y la gran mayoría de estas personas son todo menos activas físicamente.

En otras palabras, el ejercicio periódico y suficiente, con o sin vacuna contra COVID-19, ayudaría a regular la efectividad inmunitaria contra el virus. Y en el caso de personas con la vacuna, el ejercicio les ayudaría a que fuera mucho más efectiva.

Y ahora tenemos evidencia específica que reafirma lo que siempre fue obvio, pero que ni los medios ni las autoridades de salud promovieron durante la pandemia. De hecho, hasta lo limitaron. ¿Recuerdan que en muchos lugares se cerraron gimnasios y parques?

El estudio

El estudio en cuestión analizó la información médica de más de 196 mil pacientes del sistema de salud Discovery Health and Vitality de Sudáfrica, que acudieron a hospitales con relación a la infección por COVID-19, y que habían sido inoculados con la vacuna Ad26.COV2.S (Jenssen/Johnson & Johnson).

Los participantes con más de 28 días de haber sido vacunados se estratificaron en tres grupos según su nivel de actividad física: bajo (menos de 60 minutos de ejercicio de intensidad moderada a alta a la semana), moderado (60 a 149 minutos) y alto (más de 150 minutos).

La hipótesis de los investigadores fue que la actividad física es un modificador de la relación entre el estatus de vacunación y el riesgo de hospitalización. En palabras más simples, los investigadores propusieron que el estudio pudriera mostrar que entre más ejercicio lleva a cabo una persona, mejor será la efectividad de la vacuna contra COVID-19.

Y lo hizo. De hecho, los resultados mostraron 2.8 veces mayor protección de la vacuna en las personas que se ejercitaban con mayor intensidad, en comparación con quienes se ejercitaban menos, es decir las personas del grupo de nivel de ejercicio bajo.

Además, el porcentaje de efectividad de la vacuna se relacionó directamente con el nivel de ejercicio: las personas en el grupo de bajo nivel de ejercicio mostraron una efectividad de 60%, los de nivel moderado 72.1%, y los de nivel alto 85.5%.

Ejercicio anaeróbico

Obvio, pero sin tomarse en cuenta

Como ya vimos, en este y en otros artículos relacionados, lo anterior se sabía de variadas formas antes de este estudio específico: la actividad física es esencial para la efectividad del sistema inmunitario en cualquier condición, incluidas las infecciones virales.

Sin embargo, en lugar de promover que la población llevara a cabo más actividad física, en algunos lugares como Estados Unidos se regalaban donas al mostrar la prueba de la vacunación. Donas: un producto alimenticio promotor de la inflamación sistémica mezcla de aceites de semilla, azúcares, y carbohidratos refinados.

Y sabiendo que la protección de la vacuna viene de la respuesta de memoria inmunológica, lo mejor para promover la efectividad del sistema inmune es consumir alimentos altos en nutrientes esenciales y llevar a cabo ejercicio periódico.

Pero ningún líder político, además del presidente de El Salvador, Nayib Bukele, se enfocó en la promoción de un estilo de vida más activo y saludable como parte importante de la estrategia contra COVID19 poblacional.

La vacuna, ¿efectiva para quién?

Las vacunas son efectivas. Sin embargo, aunque se consideró casi sacrílego y “anti-ciencia”, en el caso de COVID19 siempre ha sido útil preguntarnos ¿qué tan efectivas y para quién? ¿Para las personas que salen a correr diario por la mañana, o para las personas que comen diario comida de la calle o para llevar?

Porque el 95% de efectividad que se promovió de algunas vacunas, nunca aplicó a todos. Y muy probablemente solo aplica a las personas saludables metabólicamente, como en quienes probaron las vacunas antes de declararse medida de emergencia.

Así que, como siempre lo ha recomendado la ONU, consigue al menos tus 150 minutos de ejercicio moderado a la semana. Y de hecho mejor 300 minutos si ya cuentas con disfunción metabólica de cualquier tipo, para así conseguir una mayor efectividad de defensa ante el virus, con o sin la vacuna.

 

Referencias
Collie, S., Saggers, R., Bandini, R., Steenkamp, L., et al. (2022). Association between regular physical activity and the protective effect of vaccination against SARS-CoV-2 in a South African case–control study. British Journal of Sports Medicine, bjsports-2022-105734. https://doi.org/10.1136/bjsports-2022-105734

Nelson Razo

Nutriólogo y divulgador de la ciencia enfocado en salud metabólica y promoción de la salud pública. Experto en branding y marketing digital que disfruta del running, la lectura y la investigación.

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